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Un millón de bolivianos serán alfabetizados
con la ayuda del Gobierno Cubano |
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Fuente: EFE/
Javier Aliaga
10 de febrero de 2006
El Gobierno de Bolivia, con ayuda de Cuba, iniciará en
marzo un ambicioso plan en español y en cuatro lenguas
nativas para erradicar el analfabetismo, que afecta en su
país a más de un millón de ciudadanos.
La diversidad
lingüística y étnica del país andino pondrá a prueba el
programa audiovisual "Yo, sí puedo", aplicado con éxito en
Haití, Venezuela, algunos estados de México y ciudades de
Argentina, ha dicho su creadora, la pedagoga cubana Leonela
Relys.
En Bolivia, el plan tiene como meta enseñar a leer y
escribir a 1,2 millones de personas, un 13 por ciento de la
actual población, de 9,4 millones de habitantes, aunque las
cifras definitivas sobre la cantidad de iletrados existentes
en el país aún son evaluadas.
Cuba ha comenzado a enviar los equipos de vídeo, las casetes
y cartillas, y ha desplazado a 24 asesores que están
organizando los 50 primeros módulos experimentales en
español, que arrancarán en marzo.
Por primera vez, el desarrollo tecnológico del vídeo llegará
a muchas de las distantes comunidades de Bolivia, país que
posee 35 etnias originarias y donde un 62 por ciento de su
población se define como indígena.
La iniciativa prevé el uso de paneles solares y baterías en
los lugares donde no exista energía eléctrica e incluso
pretende llegar también a las cárceles.
El ejemplo de Venezuela
Relys ha afirmado que aplicar el plan en medio de una
realidad cultural tan diversa como la boliviana es "el
principal desafío del programa", aunque tuvo una experiencia
similar en Venezuela, que se declaró "territorio libre del
analfabetismo" en octubre de 2005.
Si bien la pedagoga se considera "una aficionada
extraordinaria" a la relación bilateral profesor-alumno,
está convencida de que el uso de la televisión y el vídeo
como maestros virtuales permitirá obtener resultados más
económicos y rápidos en el aprendizaje.
El plan será gradual, comenzará en español y seguirá en
aimara, quechua, guaraní y chiquitano, con profesores de
esas etnias que viajarán a Cuba para entrenarse y preparar
las "teleclases" en las lenguas más habladas del país y
adecuarlas a la realidad boliviana.
Los indígenas "deben mostrar su cultura, pero también
abrirse al mundo, y eso lo permite la televisión con
imágenes y música que estimulan la intervención de más
órganos de los sentidos en el aprendizaje para que sea mucho
más rápido", ha explicado la pedagoga.
La "voluntad política" que muestra el presidente boliviano,
Evo Morales, permitirá erradicar el analfabetismo, una
"deformación social producida por la desigualdad" económica,
política y cultural, ha opinado Relys.
Aprender a leer en 13 semanas
El programa "Yo, sí puedo" ha recibido en 2002 y 2003 las
menciones honoríficas Rey Sejong de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO).
Su uso permite enseñar a leer y escribir en un período entre
siete y trece semanas y ha beneficiado a cerca de dos
millones de personas en América Latina.
Morales, de origen aimara y nacido en una remota comunidad
rural del departamento andino de Oruro, ha impulsado la
revalorización de las lenguas nativas como una meta de su
gobierno.
Sus ministros de Educación, Félix Patzi, y de Exteriores,
David Choquehuanca, propusieron inclusive que hablar aimara
o quechua sea una condición para ser funcionario público o
diplomático en Bolivia.
El coordinador boliviano del plan, el profesor aimara Germán
Huanca, ha explicado que la alfabetización del millón de
personas se hará en 30 semanas, con la participación de
30.000 "facilitadores" que estarán a cargo de la aplicación
de los módulos.
A su juicio, el plan es una iniciativa que no tiene
antecedente en la historia pedagógica de Bolivia, donde
desde la década pasada se aplica una "reforma educativa" que
es muy resistida por los sindicatos de maestros.
Esa reforma supuso una inversión de más de 300 millones de
dólares y propugnó la implantación de la educación bilingüe,
en español y una lengua india, aunque sólo se aplicó en
ámbitos rurales.
Por contra, en las escuelas urbanas, salvo excepciones, los
niños continúan estudiando en español y al margen de la
realidad cultural de sus antecesores indígenas. |